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Never Learn | And you’re like no one I’ve known…

Never Learn – Lykke Li

Sugar – Editors

 

 

Deberíamos aprender a no dejar los recuerdos regados por ahí navegando a la deriva, siempre hay que atarlos con tierra y tiempo donde no se vuelvan a mover, porque nunca se sabe cuando uno de esos recuerdos libres puede regresar a patearnos el ánimo. Y rompernos algo profundo.

 

Y yo te he dejado en tantos lugares, en tantas cosas. Ayer te encontré en la lluvia y en un árbol, porque te encuentro constantemente, mi eterno desconocido, porque es lo que aprendí a hacer, y también me gusta saber de ti, por mis medios imaginarios, porque somos como el hubiera.

 

La única nacionalidad que reconozco son tus brazos, el único hogar que merece mis huesos son tus piernas, el único tiempo que he sido feliz lo he pasado cazando demonios que yo desperté. Y alimenté. Y admiro.

 

Pero no me haces falta, te extraño que no es lo mismo. Porque somos imágenes volátiles y también me gusta hacerme daño para después lamerme las heridas, por lo menos así aprendí a saber que sigo vivo. Que todavía siento. Porque todavía te siento. Y me dueles.

 

No voy a aprender, quizás, a olvidar por completo; porque nunca voy a olvidar al niño que lloraba abrazando a un árbol, porque no puedo arrancarme al tipo desnudo en el suelo mirando al cielo, sintiéndose vacío, también porque no quiero olvidar al anciano decrépito que siempre he tenido como inquilino en el corazón.

 

Tengo ganas de sentirme en casa y quitarme los zapatos, quiero poder decir “tengo hambre” y “cógeme” sin remordimientos ni complejos frente a alguien, quiero mostrarte mis cicatrices físicas sin el terror púdico de saberme vulnerado, quiero lamer la espalda de alguien y saber que no es deseo carnal, quiero amar profundamente a alguien como no puedo amarme a mí. Quiero saber que todavía puedo entregarle estas ruinas a alguien y hacerlo feliz.

 

Quiero. Necesito. Sueño.

 

Quiero tomar a alguien como ahora tomo té. Tres veces al día, entre comidas, de a poco, frío, caliente, olvidado del día anterior o hace cuatro. Quiero tomar-té y hacerte sentir que nunca has estado solo, porque siempre te estuve esperando. Quiero saber-té y memorizarme las cataratas melómanas de clichés y cursilerías. Quiero sentirme útil queriendo a alguien más. Como yo nunca me he sentido querido.

 

Y entonces soy un fantasma atrapado en una canción, interminable, cíclica, triste y llena de violines rotos, de noche, desnudo y olvidado en medio de un bosque, o un desierto, o cualquier imagen mediocre y desoladora. Quiero poder ser quien soy y no tener que controlarme por miedo. Que más bien es terror.

 

Porque si no puedo ser yo sin miedo a que te marches como el resto, es mejor que te olvide de una vez.

 
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Publicado por en 7 mayo, 2014 en Uncategorized

 

What is this thing called love? | Prohibido tú, prohibido yo, prohibidos nosotros…

Editors – What is this thing called love?

Jarabe de palo – Estamos prohibidos

Y es que yo te extraño, mi querido extraño.

Era inevitable regresar sobre mis pasos a éste edificio en preciosas ruinas, esta casa vacía y empolvada, a estos huesos enamorados.

Todo lo que alguna vez vivió aquí ha sido desahuciado o se marchó después de la derrota, después de la noche de los abrazos vencidos.  Que imagen tan cursi se me viene a la cabeza cada que pronuncio nuestro amor, nuestro secreto. Que ya son años, que ya no es tiempo… y yo sigo aquí, necesitando que me quieras como antes, como la última vez.

Mi costumbre de quedarme con lo mejor del tiempo siempre me regresa a tu espalda encorvada mientras escribías a la orilla de la cama, a tus libros húmedos por leer en la tina, a tus pisadas sucias por bailar juntos mientras llovía. Y yo que aquí te extraño sin contar los días, sin pensar en el espacio que nos separa, sin dibujar tristeza en la mirada.

Y es que todavía recuerdo la primera vez que dijiste amarme, todavía me recuerdo en la mesa con los puños empapados en las rodillas y esa risa nerviosa que calmaste con un beso mientras el resto se limitaba a sonreír en complicidad. Qué bonitos recuerdos me dejaste. Qué hombre tan feliz me has hecho. Y que hombre tan amargo soy los jueves.

Lloré desesperado cuando no entendí la despedida, te busqué bajo el librero, entre los árboles hasta que se me acabaron las ganas, que vienen y van, que bailan y se duermen. Y es que yo ya vivía enamorado de tus huesos pintados y tus movimientos calmados desde antes de saberlo y después de lo que me enseñaste, mi panda, mi árbol, mi libro.

No es casualidad que no te extraño, no es casualidad bailar mientras lloro por el tiempo que no ha sido nuestro y sin pena te digo que te he buscado en otros brazos con cliché y con celos, con melaza y sin pudor, porque todo se escribe. Que si no es tuyo no es mío, que si no es milagro no me fascina, y te quiero ver otra vez alzar las manos mientras corríamos por la calle como un par de imbéciles. Quiero volver a pedirte un abrazo bajo la lluvia, es que yo necesito que me necesites como antes.

Soy la noche, soy el gato, soy cigarro y silencio, te espero y no me muevo, me alejo sin perderte de vista, sigo en la puerta todos los martes a las seis, sigo en la cocina todos los domingos a las siete, todavía hay amor bajo la cama, todavía huele a ti mi mano, todavía soy un patético recuerdo que se repite en espera de otra escena de celos ensayada y exagerada en el mismo café.

Olvidé todo hombre de mi pasado, excepto a uno, pretendí no dejar entrar ningún nuevo amor, y se me acaba de colar un “te quiero un chingo” por la armadura. Porque él me emociona como tú ya no, él me da ansias como las tuyas, él me evita como me gusta. Sabe bailar sin pena, sabe decir MI nombre, sabe abrazarme con fuerza y sin romperme, y se llama “No te digo”. Tal vez, y sólo tal vez, en un par de años estemos listos para amarnos, o tal vez sólo sea un nuevo fantasma en el camino. Pero estoy enamorado de ti, de él y del otro. Y estar enamorado de dos, y amar sólo a uno es difícil y divertido.

Alguien llena tu lugar, y no es uno ni son dos, somos cuatro jugando al cazador, al amor, a la familia y a los amigos.

Y es que yo te extraño, mi querido extraño. Te mando un beso.

 
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Publicado por en 21 julio, 2013 en Amistad, Amor, Cambios, Celos, Citas

 

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Unison | This isn’t the last song, there’s no violins

Björk – Cocoon

Björk – Next to last song

No hay nada enterrado en esta casa que no sean sueños y esperanzas. Las violetas están marchitas en el pasillo, la ventana verde se tiñó de café cansado y todo esto no deja de ser un ciclo interminable de derrotas y lamentos. Tengo el pecho cansado de recuerdos.

Que estoy triste, que siempre soy el equipaje, que nunca estoy donde pertenezco y un letargo vive en mi cuerpo. Y un dinosaurio ha tomado la casa ¿O era un elefante?

No me dejes, por favor no te escurras como el resto.
Que tus brazos en mi espalda, que tus cartas en la cama, que tus camisas en la ventana son lo que le da vida a esta casa en ruinas, a este jardín olvidado. Soy un monumento a la derrota y el fracaso interminable. El espiral caníbal de sueño contra ánimo.

Amar como sí uno fuera indestructible deja el cuerpo hecho trizas después de pasado el peligroso compás, por que el amor acaba. Que llamarte y decir ‘estoy perdido’ ya no te altera el tiempo, ya no te emociona buscarme por las calles sin más pistas que hojas secas. Jamás volví a recibir un acertijo tuyo ¿Es esto el último acertijo? ¿Estoy supuesto a resolver esta incógnita?

Nunca volví a recibir correo, el cartero ya no se molesta en tocar a la ventana para reír conmigo y darme una de tus cartas, de tus fotos, de tus pedacitos. Y me duele asomar la cabeza y dar lástima, me cala que tus manos ya no tiemblen mientras escribes, me apaga estar aquí, sentado sobre los escombros esperando tu regreso. Construye un muelle, de aquí no me muevo.

La búsqueda de la felicidad, al igual que la libertad, requiere quebrarse un poco, para romper cadenas, para dejar equipaje innecesario, o cualquier excusa cursi y fútil. Al final no significa más que quebrarse un poco, romper un pedacito propio en pos de una idea, o un sueño. Y así, de a cachitos, uno termina por ser polvo enamorado.

Soy el monstruo del olvido, con doctorado en libertad, no tengo lazos para nada que no seas tú y mi felicidad.Ya no hay amigos para despedirme en el viaje, ni familia para enviar postales, mis hijos murieron entre mi olvido y descuido. Sólo quedo yo, desnudo con un boleto en mano a la nada. Para empezar de cero, para escapar de todo. Tú mi poesía.

No es despedida, por que de ti no me voy, te vas conmigo, por que uno siempre esta donde lo extrañan. Ayer dije tu nombre. Ayer me rompí un poco. Ayer te besé un poco. Y di la vuelta cuando casi llegaba a tu departamento.

Yagrel Wanderlust.

 
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Publicado por en 8 febrero, 2013 en Uncategorized

 

A donde voy | Su tú te vas y yo me voy; esto ya es en serio…

A donde voy – Erik Rubín

¿Con quién se queda el perro? – Jesse & Joy

 

 

Una lastimadura en la planta del pie me hizo darme cuenta de hace cuánto no levanto un solo rastro de las despedidas, de los abrazos que decían “Hasta siempre” y de todos esos barcos de papel que jugaban a navegar por la casa cuando llovía.

La pared con moho sigue oliendo a felicidad, a una profunda y melancólica felicidad, los escalones todavía deletrean su nombre, las violetas están a punto de extinguirse en su decadencia y yo sigo aquí, volviendo cada día, cada vez más cansado a estos escombros que fueron mi mejor hogar.

No te miento, soy feliz, a mi modo soy tan feliz como nunca antes; querido ALL, mi amado extraño. Finalmente encontré el camino que debo defender hasta con los huesos, y lo hago con cada fibra que me compone. Pero esta casa todavía me tiene amarrado, estas paredes no me dejan salir. Como si aquí dentro hubiera crecido tanto, y tanto; que ya es imposible salir por la puerta, o la ventana. Y cada que me alejo el ánimo se me apaga, y me siento poco.

Ni abandonarte en la carretera, ni hundirme en un lago, ni trepar por los árboles, ni ponerle tu última camisa al gato, nada sirve para extinguir este rastro que queda de ti. Y es que te llevo bien dentro, “tatuado en los huesos” si quieres decirle, si nos ponemos cursis.

Y no sé si despedirme de las paredes, de los muebles, del espejo o simplemente irme y ya no volver, dejar de pagar la renta e irme a vivir lejos, muy lejos. Poner tierra, mar y montañas de por medio, y si la vida me deja; no volver jamás. La gata, el perro; sus hijos, los parientes adoptivos, mis hermosos ajolotes; Xen y Plu. ¿Los voy a poder abandonar tan como si nada? Pero, aun así, me voy.

Me voy por que nunca amé esta ciudad, sólo cuando fui feliz contigo. Y es que yo he sido tan feliz contigo. Me voy por que no existe tiempo ni recuerdo que no se empolve de silencio, de olvido o amargura. Me voy por que ya no queda nada que me amarre a este pedazo de tierra que siempre me ha lastimado, por que aquí no hay familia, ni ganas. Mi sueño se mudó hace tiempo a otro lugar, a uno donde ya soy alguien, donde me esperan, un lugar que amo tanto… Ya le di a este lado del mundo lo que he podido. Entonces; me voy por que quiero ser más yo que de nadie y porque nunca me han gustado las nubes opacas. Ni el metro que huele a trapo sucio. Me gusta más manejar por la izquierda.

Entonces; comienza la cuenta regresiva…

 

Querido 2012; gracias por pintarte tan bonito para mí.

 
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Publicado por en 9 agosto, 2012 en Uncategorized

 

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Adios felicidad | I need to move on and I need you to try

Adios felicidad – Francisco Céspedes

Out of goodbyes – Maroon 5 & Lady Antebellum

Capítulo cinco

Ayer fue particularmente difícil, por que se nos acercó el calendario, por que se me escurrieron los recuerdos por las paredes mientras llovía. Aceptamos ponerle tinta a la historia por primera vez un día de lluvia, como ayer, como hace una vuelta, como hace no tan pocas noches.

No estoy triste, claro que no. El señor pulpo sabe y acepta nuestro cuento corto. Sabe también que elegí este pedazo de la ciudad por que es el que nos pertenece, por que sabe que aquí se mudó la parte más grande de mí. Porque uno sólo puede llamar hogar donde deja el corazón. Y qué bonito hogar me regalaste. Aunque sea rentado. Aunque a fin de mes se acabe.

Existe el pacto de no tocar los libros que abandonaste, ni de dejar de alimentar al gato que no tiene nombre, ¿Ya pensaste en uno? Bonita quiere casarse con él, al menos eso me gusta imaginarme cuando me aburro. Ya tuvieron gatitos, estoy seguro que estarías enamorado de Bruno.

La novedad es que finalmente pinté tu cuadro. El que pintamos juntos cuando se fue la luz ¿Te acuerdas?  y nunca terminé por falta de ideas, de inspiración, de tiempo, de espacio. Siempre acaparaste todo el espacio entre mis brazos. Tal vez por eso no te dejo en el pasado, con tus revistas y tus cuentos sin terminar. Intenté irme de la ciudad y dejar la casa abandonada, y no funcionó. La distancia no te saca. Aunque en el fondo, los dos sabemos por qué no te olvido. Ni te olvidaré. Pero deberías visitar Zacatecas, te prometo que te vas a enamorar.

Me descubrí feliz a pesar de todo. El pasado va en nuestro álbum y en una montaña de recuerdos que no voy a quemar, ni abandonar en una terminal, ni a desmembrar con un cuchillo. Nuestros recuerdos adornan este pedacito de ciudad y el señor pulpo y yo te agradecemos hacerme el hombre que soy hoy.

Gracias por el café y los abrazos de anoche.

La cuenta está saldada. Te quiero, querido extraño.

Yagrel | El árbol del invierno.

 
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Publicado por en 6 junio, 2012 en Uncategorized

 

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Time of my life | Who would have known?

Patrick Wolf – Time of My Life

Björk – Cocoon

Y así, sin darme cuenta, se me acabó el año. Un gran año.

Esperé mucho del 2010, realmente demasiado. Esperé ser feliz, esperé fuera un año interesante, por lo menos novedoso. Y no hice más que esperar, y esperar. Y lo único nuevo fue lo mismo de siempre; lodo.

Para el 2011 esperaba un año gris, innecesario y por demás irrelevante. Y la vida nunca te da lo que quieres. Yo quería un terapeuta, y gané un amigo, yo quería soledad, y gané compañía incondicional, yo ansiaba silencio y me inundó la música. Bien lo decía Daphne, si queires resultados diferentes, debes comenzar a hacer cosas diferentes.

Y dejé de tener la necesidad de destruir. En Twitter, Yagrel dejó de existir, por que dejó de tener razón de ser. El rencor y dolor que lo alimentaban se evaporaron.

A unos días de mi cumpleaños, decidí que la felicidad sería un estado de ánimo, y no un objetivo futuro. Y me lo propuse. Y a días después de mi cumpleaños, la vida me atravesó en el camino lo mejor que podría darme; empatía, compañía: amor. Y cuando menos lo quería, cuando menos lo esperaba, donde jamás lo hubiera buscado, llegó. Y tuve miedo, y rabia. Pensé que no podría ser capaz de amar otra vez. Y pasó. De verdad pasó esta vez.

Y un extraño se apoderó de todo sentido, de cada momento, se proclamó dueño de cada suspiro. Y me arrebató todo. Me desnudó. Un total desconocido me arrebató el aliento desde el primer instante.

Y le canté al amor, con el corazón abierto. Jamás había cantado de frente. Y lloró. Y pinté, como hace años pinté por alguien, para alguien. Y fui tan feliz que nadie pudo detenerme. Querido extraño, “Thanks for the time of my life”.

Im happy without you.

Y encontré paz en la inocencia, entre niños aprendí a sentirme en casa, entre niños dejé de sentirme incomprendido, entre niños pude correr como siempre y despegar; como nunca. Porque el amor más incondicional viene de la ignorancia del mal. Queridos alumnos; gracias por enseñarme tanto.

Y me dividí, en cuatro etapas que resultaron ser un ecosistema necesario. Una nueva válvula. Tal vez, por eso el blog parece tan abandonado. Porque dejé de escribir para ser leído, y aprendí a escribir para ser libre. Porque las letras también dan libertad. Ent, Ausencia, Taciturno, JustYag. Queridos pedacitos, los admiro.

Y encontré lo que había ansiado por tantos años, una familia, de corazón. Mi querida amada familia disfuncional, mis hermanos, mis iguales. Aprendí a bailar, a fumar, a viajar, a comer, a vagar, a mudarme, a moverme, a crecer y a amar. Gracias por ser tan malas influencias. Querida familia disfuncional, te amo.

Ahora que te me acabas, querido 2011, no sé qué esperar, ni qué pensar. Sólo siento, siento que el mundo se me va a acabar. Siento que vas a ser difícil de superar. 2011; el mejor de nuestros años. Hasta ahora.

Te ganaste dos de mis canciones favoritas de todos los tiempos, querido año viejo.

Querido 2012, para ser feliz, sólo te pido aprender a andar en bicicleta.

 
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Publicado por en 31 diciembre, 2011 en Uncategorized

 

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Heartbreak Hotel | Keep on Surviving, they Won’t Stop Breaking us Down…

Desde mi punto, desde mi lugar, todo se ve a mi manera, y es lógico.

Cuento con las uñas y me tiro de espaldas al suelo, desde mi ventana le platico al viento despacio, a detalle todo lo que pienso. Como montaña rusa, subo, bajo, me hundo y me levanto mientras le cuento todo, lloro y muero de risa mientras recuerdo. Recuerdo.

Dos años después, se dieron cuenta de que pinto, eso me hizo reír, porque, a pesar de pasar por aquí casi diario, nunca los miró. Eso me hizo pensar que, a pesar de ver diario a algo o a alguien, no conoces todo, porque no te detienes a mirar todo. Sólo vemos lo que el otro quiere mostrar, y de esa parte que muestra, sólo vemos lo que queremos ver… Mírame, no me he ido.

Respiro despacio y vuelvo a respirar, hace mucho que no hay luna, porque las noches ya no me abrazan como antes, mejor dicho, ya no le pongo atención al cielo demasiado, sólo en ciertas ocasiones especiales, o cuando no hay nadie más a quien recurrir. Generalmente es siempre. Vuelvo a reír al pensar que, no creo en el cielo, pero no dejo de pensar en él.

Cierro los ojos y me meto a mi sombra, la que se esconde bajo los párpados, la que ha visto todo lo que yo, la que no olvida, la que sólo ve, no piensa, no habla, no escucha, sólo se dedica a ver. Abro las venas y me pongo con las uñas en el suelo, ahora soy araña. Hago burbujas en el suelo y me muerdo tres dedos después de perderme en el gris.

Hay un lugar escondido, donde no hay cuentas ni sombras, porque no hay ni luz, ahí acaricio mis escasos recuerdos felices, donde me siento tibio y apago la calefacción. Me pongo veneno en los ojos para volar con opio de amor. Sigo sintiendo que el amor me llena, como manguera, sólo soy un conducto, hueco, flexible, sin razón o pensar, sólo recibo el amor que hay en el suelo y lo transmito, soy sólo un conducto, por eso la falta de zapatos.

El piano camina en mi espalda, no me he levantado desde hace un rato ya, sólo me dejo acariciar por la araña sonora, ese dolor que gusta, ese dolor que da placer y ese dolor que te hace volverte a arrancar las costras, ese dolor me gusta, porque recuerdo que el dolor da placer y el placer también duele.

No soy carnal, no vivo de material, soy el monstruo que se alimenta de lo que dejas descuidado, de esos momentos que a ti se te olvidaron. Esos ratos de placer que prefieres por encima de los ratos de felicidad verdadera, de eso me alimento yo, de lo que no es tan importante en un mundo de reglas materiales, porque soy el que come costras, de esas que dejan cicatrices, cicatrices para que recuerdes, cicatrices que borrarás con productos de lo material. Y sigo alimentándome.

El harpa se hace arco, y me clavo las flechas en el pecho, porque cada flecha es sonido, el sonido me calma, me calienta, me hace soñar tranquilo. La fuerza que pones en negarte a escuchar con el corazón, es la fuerza que regresa a la tierra, de donde fluye todo lo que eres, nada se desperdicia.

Prendimos tres velas, la noche, el viento y yo, el corazón llegó tarde y mejor se tiró al suelo, a contarnos otra historia de esas que nos gustan, de esas que terminan tristes para ti, pero que nosotros sabemos, son las más felices, porque Romeo y Julieta no perdieron.

¿Qué son esos cables que me salen de los dedos? Mejor me trepo a la bicicleta y me pongo a dar vueltas en el rio. Sacando copias y copias y copias, mejor hago un libro y lo pierdo, no leeremos lo que ya sabemos, porque sabemos que leer, es aprender lo que otro dice, lo que otro piensa, no lo que uno siente. Sentir es mejor, porque los que podemos sentir, sabemos que hay más de diez sentidos, y sabemos usarlos todos.

Sabemos cuándo mientes y sabemos cómo duermes, sabemos lo que te asusta y desconocemos lo que piensas, porque no piensas lo que piensas, piensas lo que ellos quieren que pienses. No escuches, no abras los ojos, mejor cómete mis platos y tápate con esas alas que escondiste al llegar. Ya vimos todo. Sabemos que no tienes nada más que decir.

El techo se cayó hace años, ¿O fue ayer? Ya se me olvidó, porque no estuve cuando pasó, como me dijeron que fue así, mejor lo pusimos en duda. Porque no soy uno, ni somos varios, soy al que desconectaron para que muriera y aprendió a vivir sin red. Porque el teléfono se descompuso y perdimos la agenda a propósito, porque de basura está lleno el infierno y el cielo, no nos quieren confirmar. Nos reímos de ti, porque crees que no entiendes nada, pero nos reímos de nosotros, porque no queremos decir nada.

Si callados nos vemos mejor, hablaremos para reproducirnos. Si impertinente te hace explotar, callaremos para que te espantes. Si implosivo te da frío, nosotros te calentamos la sopa con las manos y uñas, porque del miedo están acomodados esos libros que queremos leer.

Trifásico y versátil, así dicen que se conecta el cazador con su comida de la noche. Porque de mal gusto es contarnos cómo te comieron, porque nosotros no hablamos mientras vomitamos. Uno come donde duerme y duerme donde respira, pero respiramos donde no comemos, porque eso nos ahoga. Barrita espaciadora y nos botamos a la basura de risas… porque eso si fue tonto.

Estoy riéndome, porque somos uno mismo y no jugamos timbiriche, porque esperamos lo que llegó antier y perdimos el recibo del señor que vendría mañana a recoger las piezas del aparatito que nos conectó con la lava volcánica de la señorita en el caballo que parece vampiro.

Le pongo crema a mi uña infectada, porque crece como si fuera a comerse mi piel. ¿Dónde quedó mi rubia? La escondieron para hacerme enfadar, pero me cansé antes de empezar y la dimos por perdida, porque lo que no vale la pena, mejor lo ponemos en un altar. Arrodíllate y sufre fingido, lacérate y humíllate, porque no existimos, porque no volamos, porque no te necesitamos.

Ese sueño recurrente de sueños que se te olvidan, esa escusa fofa para arrancarte las pestañas y ponértelas en los dientes es nada más un segundero que se acerca a nuestra verdad, porque somos veneno vil y no cantamos para viriles mariposas.

Ya nos tragamos la luz, y la fuerza se la quedó el panadero.

Decían que esas esferas de aceite caliente en la garganta no te iban a servir para el empacho del corazón, porque eso que tienes adentro, que se alborota como tambor, no sólo menea tus tripas, también te da calor, ¿Sabías de dónde vengo? ¿Sabes a dónde voy? Es que a mí me dijeron, pero ya se nos olvidó. Es que el de la nariz de cochino, que huele como a guitarra, nos puso una estampita, y que nos comen las moscas verdes del panteón de allá arriba.

Decían y decían que decir la verdad es bueno, pero nadie nos ha dicho siquiera, donde escondieron la verdad. Nos quieres componer, pero sabemos que somos perfectos, a nuestro modo, somos perfectos, no sabemos quien pidió esos pastelitos verdes pero nos los comimos para poder marchar. Porque si no compones lo que estaba no descompuesto, lo descompondrás para sentir que tu propósito era ayudarnos. Yo sé que no es así, sólo te dejaríamos jugar al mecánico.

Me llené de amor, con mis manos en pegamento transparente para no comernos las uñas pintadas de azul, ese azul que ni siquiera sabemos que nos gusta, porque el cielo, según la ciencia, es rosa fluorescente con tintes de morado golpe. Los botes de mayonesa estacionados en la orilla de allá, sólo tenían quesos viejos y tres cuartos para rentar.

El panquecito se nos acercó, pero no nos habló, porque dice que somos raros, como él, somos raros. Nada más nos dijo ¿Me estás diciendo gordo? Y nosotros sólo pensamos que se veía sexy, muy sexy… le mandamos una mordida en el cachete, pero le dio pena y nos ignoró, le mandé tres mensajes por la electricidad, pero no quiso meter los dedos. Dice que tiene miedo que su mamá venga de nuevo y lo encuentre con mis manos en su masa, sólo nos pusimos de cejas al suelo y levantamos la herradura.

Tres veces me engañó, y dice que hasta fue por placer, yo sé que era una puta, una puta realidad, de esa que sale en las novelas, de esas que te gusta ver, nos tatuamos cuatro brazos, cuando tengamos que limpiar, pero soy sólo un ocaso que pronto se va a acabar, porque de noche no salimos los que en sueños te arrullamos. Acurrúcate en mis manos, para comenzar a soplar entre las piernas de tus manzanas, las que bailaban can-can.

Si seguimos pintando como me gusta, nos multiplicamos para escribir con las uñas entre las rajas de la boca que tenemos de tanto salivar. Un control desapareció, pero la leche sale fea, sabe a cortada, sabe a ayer, como esos besos que le dábamos a el que quiere comprar pantallas voladoras porque su papá nos vino a contar, que ese billete que se guarda, sólo lo hace por chingar.

Nos hipnotizó esa sangre que te salía de las orejas mientras cantábamos como Ella, o Bella o Chela, se me olvidó por eso del verbo conjugado y los martillos de castigo para que te aprendieras a subir el vapor en las mejillas. Troté contra tiempo en mi espalda, pero sólo e encontré las cicatrices de cuando caminaban en mi ojo derecho. El izquierdo lo cerramos y sólo se abre las noches que hablamos con el violín que come carne, por eso me faltan las tripas de atrás. Regresaremos a ser niños, para volver a crecer con dientes de vampiros no voladores y no chupa sangre, porque no somos lo que quieres, porque no somos lo que piensas, sólo somos lo que pudimos comprar en la despensa.

Soy inocente, el inocente rey cuerda, el rey hojas negras y cabello de cianuro, toma un trozo, sé te gustará. La sandía electrónica y la inyección de sirenas en el corazón nos quiso dejar sordos, pero preferimos cantarle a la noche, para matar al que dice que no le da miedo seguir vivo. Decimos lo que pienso y no queremos espantarme con la batería del príncipe de los espejos. Una vez más.

Me vieron sexy, desde la ventana del largo roedor con orejas grises y ojos rojos, dicen que suena a policía cuando grita que le duelen las cortadas que le gusta hacerse de noche, porque mi pared todavía escucha cuando lloramos y el techo, se me olvidaba que se fue con mis maletas, maldito duende que se repite en las células del pantalón, mejor miremos a otro lado.

El títere se viste de mujer y pone lipstick en los ojos de los ciegos para que sientan lo espeso de la realidad que se pierden, porque sin compañero del celda, podemos matarnos de nuevo y nadie se dará cuenta, porque el matrimonio de las hadas sólo era un cuento de la biblia roja que nadie se atreve a nombrar, la que escribo de noche cuando nadie más entra a mi cerradura, sólo mis focos y los trocitos de piel seca que me arrancan las uñas de los demás que viven aquí dentro.

La Venus no se viste porque sigue con los dedos rotos de tanto actuar al asesino serial, pintamos las paredes y ponemos telón en el escaso cielo, los gises monstruosos se ven divertidos, fuman habanos de esos negros que tienen pixeles, el dedo principal, el sexto que no conoces, el que perdiste en la primaria, sirve para rascarte las malas rachas y olvidar lo que no ha pasado.

El peso del delirio a media noche mejor nos pide retirada, si nos alejamos ahora, tal vez no heriremos al volador que se esconde en los brazos del señor del bosque, vestido de blanco y gris, que se monta en caballos de arena y monstruos de luz, disfrazados de salvadores, ellos nos dijeron en secreto que no digamos lo que nos dijeron, entonces, decimos sólo muchas cosas que son verdad, pero que no pueden entender los que no han dormido con nuestros brazos en sus talones.

No entendieron y mejor se pusieron maquillaje para complicar la canción, nos abrimos la garganta con una flauta y cantamos con los pulmones, porque ese corazón transparente, se puso los ojos del señor, nosotros cerramos los dedos para parar la hemorragia cerebral, las rayas de la espalda del elefante nos asombran todavía cuando susurran vapor, nos escondemos bajo las sábanas de la señorita excéntrica y el vestido plateado nos hizo apagar lo clasificados deformes mutantosos que olvidaré cuando cierren el interruptor del alma de la oscuridad babilónica.

El pensamiento en simulacro nos puso de cabeza en el barandal, desangramos los músculos del vidrio y el destino se hizo definitivo cuando lo quisimos cambiar, porque dicen que puedes cambiarlo, pero es calamidad, mejor decimos que el ácido nos asesinó por hoy, y mentiremos cuando cantemos; mañana olvidaré.

Yagrel | Entus erytus Psychodelychus…

 
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Publicado por en 17 mayo, 2010 en Amor, Metáforas, Recuerdos

 

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